S13, Z29, R26

SERIE | III Premio Cervezas Alhambra de Arte Emergente. 2019 | 1ST AWARD

El ajedrez es, en su reducción esencial, un juego de formas y de movimientos. En este sentido, los inicios de un jugador son esclarecedores: se aprende a reconocer cada pieza y la manera en que se desplaza. El resto (las aperturas, las defensas, el estudio de los finales) es una prolongación sumamente compleja de estos dos elementos fundamentales: el cálculo de todas las traslaciones posibles de treinta y dos figuras; de su armonía y su eficacia.

Así como los grandes maestros estudian variantes (qué hubiese pasado si en vez de defender el peón con el alfil lo hubiese protegido con el caballo, etcétera), Elena Alonso explora en S13, R19, Z26 variaciones de los trebejos del ajedrez y de sus hipotéticos movimientos. Partiendo de los diseños del ajedrez árabe, que emplea la geometría y la sutileza para definir la identidad de las piezas sin caer en la figuración, Alonso ha trabajado junto a un tornero de madera para crear seis trebejos (resina, boj, mopane, ébano y olivo) que aluden a estas figuras del ajedrez primitivo y donde la artista juega con los significados que se atribuyen a las formas: lo femenino, lo masculino, lo agresivo, lo natural, lo blando, lo artificial… Las piezas se disponen por pares en tres superficies de escayola pigmentada –una de ellas reproduce uno de los alicatados típicos de la Alhambra– donde se ha fresado, empleando una máquina dirigida por control numérico, el perfil de las figuras, dejando su recorrido como un rastro.

No es una novedad que el ajedrez interese a los artistas. Más allá de sus complejidades tácticas, el juego está cargado de símbolos y de inventivas soluciones de diseño. Un peón no es simplemente un peón como una ficha de parchís es una ficha. En estos trabajos, Elena Alonso aborda aquello que hay en el ajedrez que no es ni la defensa ni el ataque.

Joaquín Jesús Sanchez