ELENA ALONSO. DISEGNO SENZA ERRORI. Por ÓSCAR ALONSO MOLINA


Texto para la exposición COMPOSICIÓN DE LUGAR en Espacio Valverde.


Cómo cambiar objetos reales sin ayuda de la metáfora: mediante el sentimiento, el estilo, etcétera.
Wallace Stevens

Todo impulso de la mente es hacia la abstracción.
Wallace Stevens


Elena Alonso me describía el aspecto de su trabajo más reciente como el que ofrecen los huesos, las tabas, las piedras, los palos, las conchas y demás variopintos objetos tirados al azar por los adivinadores para ser leídos. Según este tipo de prácticas primitivas la forma casual que adquiere el conjunto tras la tirada configura una suerte de escritura críptica que el iniciado interpreta para la comunidad, revelando aspectos de cuanto se oculta, la causa de los males, el porvenir y suerte, el rostro que ofrecerá el destino… Pero, ¿qué designio vaticinan estos dibujos recientes de la artista?, ¿qué nos cuentan de lo que no sabemos, qué revelan o ponen en escena? Bueno, en principio es bastante difícil imaginar que estas imágenes, tan cuidadosamente construidas y compuestas, realizadas con primor hasta el borde de lo intratable, delaten algo más que una suerte de complacencia en la incertidumbre. Quizá baste eso mismo para explicarlas: que en su refinada, exquisita rigidez, lo que reprimen con su parálisis es eso mismo que se pone en evidencia: la puesta en escena de un mundo tan estático como extático. Y es que la perfección paralizante de un plan llevado a cabo sin desechos ni rectificaciones, como propone Elena Alonso es, por decirlo de una vez, sencillamente helador. No hay rebabas, ni sondeos, ni refutación en el certero camino que la artista aborda desde que se planta delante del papel hasta que da por finalizada la obra. Es un caso único en nuestros días, hasta donde yo conozco, que excluye todo tipo de variante instrumental del dibujo para llegar a construir sus imágenes, incluso las más ambiciosas y complejas, como unidades cerradas y enteras desde el principio, sin que medien procesos rectificadores. «Pittore senza errori», decía Vasari de la perfección estilística de Andrea del Sarto. Dibujos sin error, en el caso de Elena, sin tanteo ni fallo, sin la necesidad de encajar una forma en otra (en el soporte mismo, por ejemplo, o en el plano de representación), ni del revolver de líneas siguiendo distintos caminos que el modelo veneciano del disegno esterno propondría desde el siglo XVI frente a la línea clara de sus colegas florentinos, eminentemente ligada a la idea.

Es una obviedad señalar el carácter profundamente apolíneo en el quehacer de esta artista, a quien cabría imaginar incluso como la más despiadada perseguidora de la línea de sombra, armada de su instrumental de dibujo: estiletes y bisturíes quirúrgicos separando implacablemente lo visible de lo mental, lo posible de lo ideal, lo invisible de lo irreal... Acechando cada una de sus composiciones, regidas por la medida y el orden, todo mensurado y controlado, equilibrando por doquier cada paso y cada aparición de una forma con el resto, hasta que al final, y con muy pocos elementos sintácticos puestos en juego (aunque en esta exposición nos vamos a encontrar algunos de sus más complejos dibujos desde el punto de vista formal), en un espacio casi vacío se sostiene esa armonía perfecta de los objetos lanzados al aire. También en el cielo se ha querido ver desde la antigüedad el destino escrito de los hombres. Pero semejante voz cristalizada entre las manos de Elena Alonso adquiere más el sentido de un pentagrama, una suerte de sistema notacional donde el espectador habrá de leer una música perfecta, como los platónicos soñaron que desprendían las esferas.

Las series recientes que aquí presenta inciden en el soporte conceptual del dibujo: lo que nos ofrece son, una vez más, ideas abstractas en imágenes, impenetrables e intraducibles, y a la vez delicadas y de sutil sensualidad, sí, pero a todas luces de índole mental. Su trabajo planta cara con resolución a muchos de los tópicos que en nuestro presente asocian por inercia el hacer del dibujo: en primer lugar, a los procesos (el suyo, insisto, es más que ninguno desde el comienzo obra final); después, a la fórmula de una disciplina basada en conceptos-lenguaje (el desconcierto al que conduce seguir esta pista en su caso es fenomenal); y por último, a la precariedad de los medios (cuando sólo la intarsia y la taracea de piedras semipreciosas podría compararse al sofisticado finish de estas piezas suyas).

Sin duda de ello depende también el aire egipcio de sus imágenes más recientes. El abatimiento radical sobre el plano del cuadro de los heterogéneos elementos que aparecen en estos dibujos, así como su distribución férreamente sometida a tramas estructurales —que a menudo no se disimulan, sino que entran a configurar las composiciones en posición destacada, obligan al conjunto a su distribución reticular, sobre un fondo plano, sin superposiciones que anuncien la perspectiva, y bajo el imperio de la codificación. El resultado aparece como aplanado y salpicado (signos, rayas y segmentos, figuras geométricas, manchas y pseudocuerpos tridimensionales) de corporeidad muy someramente aludida, a la manera de bajorrelieves, distribuidos de manera simétrica y estática, incluso forzada y rígida.

Pero más allá del plano formal, cuya figura mortificante podríamos encarnar en ese desconcertante cartabón momificado, envuelto en vendas que lo repiten y preservan, percibimos en las nuevas obras de Elena Alonso la anulación de la dimensión temporal que, según Mario Perniola, caracteriza al carácter egipcio de cierto arte contemporáneo: «de ahí la impresión de enigmático sincronismo y casi cumplimiento del tiempo que las producciones egipcias inspiran». Para el filósofo italiano, en semejante caracterización no se trata sólo de la contracción del pasado, «sino de la enigmática presencia conjunta de pasado y presente, que excluye a la vez la posibilidad de expresar el momento vivido y de remontarse a un arché, a un principio, a un origen».

Y en efecto, la escritura sin error de Elena Alonso no remite a ninguna fuente original: ¿a qué lengua podríamos traducir esos dibujos suspendidos en el tiempo, en el aire, en un pentagrama medio invisible que es a la vez figura y fondo? Como en tantas de sus series anteriores, ella parece construir un complejo e inaccesible sistema para registrar, ordenar, clasificar y archivar lo dado, sin despreciar la ironía y el absurdo, pero con una enorme seriedad al cabo. Toda esa disposición y su minuciosa puesta en práctica formal es más propia del índice, de cierta catalogación, que de la expansión de la escritura propiamente dicha. Pero, ojo, no se nos olvide que incluso los índices donde se anuncian escueta y sistemáticamente ordenados los contenidos ulteriores de las obras (lo ya dicho), forman un género literario, con sus normas y fórmulas específicas, con su maniera… «El inventario —por seguir ya hasta el final con Perniola— está, por tanto, conectado con una actividad conceptual y organizativa que corta, según perspectivas inéditas, el pasado. Se trata, por tanto, de un enfoque que está en las antípodas de la estática custodia notarial de la tradición. La completividad del tiempo no conlleva en absoluto el registro y la homologación del universo, sino lo contrario, lo predispone a un número ilimitado de catalogaciones». Que así sea, pues, y que Elena lo siga intentando en ciclos y series de asombrosa perfección.



ELENA ALONSO. DISEGNO SENZA ERRORI. By Óscar Alonso Molina.

[Translated by María Díaz]


How to change real objects without the aid of metaphor: By feeling, style, etc.
Wallace Stevens

The momentum of the mind is all toward abstraction.
Wallace Stevens


Elena Alonso describes the appearance of her most recent work as an offering of bones, jacks, stones, sticks, shells and other motley objects cast at random to be read by fortune tellers. According to such primitive practices, the casual form that the array of objects falls into adopts a sort of cryptic message that the initiated person interprets for the community, hereby revealing aspects of the occult, of the cause of evils, of future and fate, the face offered by destiny… But what design do these recent drawings by the artist predict? What do they tell us about what we do not know? What do they reveal or show? Well, in principle it is quite difficult to imagine that these images, so carefully constructed and composed, perfectly drawn, reveal more than a kind of self-indulgence with uncertainty. Perhaps this can explain them: in their refined, exquisite stiffness, what they repress with their paralysis is the very thing that is evidenced: the staging of a world both static and ecstatic. The paralyzing perfection of a plan conducted without waste or corrections, as proposed by Elena Alonso, simply makes one's blood run cold. No burrs, no surveys, no refutation in the certain path that the artist follows from the moment that she is in front of the paper until the completion of the work. This is something unique in our days, as far as I know, that excludes any instrumental version of the drawing to get to build its images, even the most ambitious and complex, as closed and entire units from the very beginning, without a rectification process. “Pittore senza errori”, said Vasari about the stylistic perfection of Andrea del Sarto. In the case of Elena, we would say drawings without errors, without hesitation or mistakes, without the need to fit one form into another (for instance, in the medium used for her drawings), or the shuffling of lines following different paths that the Venetian model of the disegno esterno proposed in the sixteenth century in opposition to the clear lines of his Florentine colleagues, predominantly linked to the Idea.

The work of this artist has a deep Apollonian character. We can imagine her as the most merciless persecutor of the shadow line, armed with her drawing instruments: surgical stylus and scalpels relentlessly separating the visible from the mental, the possible from the ideal, the invisible from the unreal ... Concealed within her compositions, there is measure and order. All is controlled and measured, balancing every step and every appearance of a form with the rest, until at last, and with few syntactic elements brought into play in a nearly empty space, the perfect harmony of the objects cast in the air is sustained—although in this exhibition there are some of the more complex drawings from the formal point of view. Since ancient times, mankind has wanted to see its fate written in the sky. But such voice, crystallized in the hands of Elena Alonso, acquires more the meaning of a pentagram, a kind of notational system where the viewer will have to read perfect music, like the one Platonist dreamed that emanated from the spheres.

The recent sets of drawings that she presents here underline the conceptual support of the drawing: she offers us, once again, abstract ideas turned into harsh and untranslatable images, and yet delicate and of a subtle sensuality, but definitely of a mental nature. Her work stands up strongly to many of the topics in the present-day that we associate, out of inertia, with the making of a drawing: first, to the processes (hers, I insist, is more than any other a final work from the start); then, to the formula of a discipline based in language-concepts (in her case, it is phenomenally disconcerting to follow this path), and finally, to the precariousness of the means (only the intarsia and the inlay of semiprecious stones can be compared to the sophisticated finish of her pieces).

The Egyptian air of her latest images also depends on this. The distribution of the heterogeneous elements in these drawings, tightly submitted to structural layouts which are frequently part of the compositions in a set-leading position, force the set to adopt a reticular distribution on a flat background, without overlaps announcing the perspective and under the rule of coding. The result appears as flat and dotted (signs, lines and segments, shapes, and three-dimensional figures) of a very briefly alluded corporeality, in the manner of bas-reliefs, distributed in a symmetric and static way, even forced and stiff.

But beyond the formal level, whose mortifying figure we could embody in that disconcerting mummified triangle, wrapped in bandages that repeat it and preserve it, we perceive in the new works by Elena Alonso the annulment of the temporal dimension that, according to Mario Perniola, characterizes the Egyptian nature of some contemporary art: “hence the impression of an enigmatic synchronicity and almost fullness of time that the Egyptian productions inspire.” For the Italian philosopher, this relates not only to the contraction of the past, “but to the enigmatic presence of both past and present, which excludes the possibility of expressing the lived moment and of going back to a arché, a beginning, a source.”

And indeed, the error-free writing of Elena Alonso does not refer to any original source: what language could these drawings be translated into, these drawings that are suspended in time, in the air, in a half unseen pentagram that is both figure and background? As in many of her previous sets of drawings, she seems to build a complex and inaccessible system to record, organize, classify and archive the given, without neglecting irony and absurdity, but after an enormous seriousness. All that careful arrangement and formal implementation is more characteristic of the index, of a certain cataloguing, that of the expansion of the writing itself. But, watch out, we should not forget that even the indexes where the further contents of the works (what has already been said) are advertised concisely, and systematically arranged, form a literary genre with its specific rules and formulae, with its maniera… “The inventory”, to continue quoting Perniola, “is therefore connected with a conceptual and organizational activity that, according to new perspectives, cuts the past. It is therefore an approach that is the opposite of the static notarial custody of tradition. The completeness of time does not involve at all the registration and approval of the Universe, but otherwise, it predisposes it to an unlimited number of cataloguing.” So be it, then. Let us hope that Elena will continue trying to achieve it through her cycles and sets of drawings of such an astonishing perfection.







CATÁLOGO / Espacio Valverde



MAQUINARIA DE COMPOSICIÓN LÚDICA GIMNÁSTICA . Por ROBERTO SALAS


Texto para el catálogo de la exposición GENERACIÓN 2013 en La Casa Encendida.


Una explosión, silenciosa y cuidadosamente coreografiada, diseminó sus componentes, mezclándose con cosas alrededor, elementos ajenos que flotaban en el espacio entre los márgenes. Y así quedaron, a pocos centímetros de su punto de partida, inmóviles, en una formación aerostática cuya imagen frontal parecía la de un prototipo imposible.


El estallido ocurre como un juego en el que las piezas, una vez colocadas, no se alejan del ojo ni abandonan el eje invisible que marca la salida, a una velocidad proporcional a su peso y su volumen, como cabría esperar. Quedan a merced del estatismo y la nitidez. El operador es incapaz de manipularlas; al intentar ver el reverso, se da con la superficie plana del muro; es la carencia de corporeidad unida al dominio del campo de fuerza.

El resultado se articula en nuestra mente, no en lo que vemos, como en los procesos lingüísticos. Imaginamos un aparato sospechosamente bello, un intruso en potencia, un sujeto incómodo. Una rara sensación aflora al contemplar (los ojos punzantes, la boca semiabierta) la decoración minuciosa de estas filigranas observadas bajo una inquietud perturbadora. Poco a poco entramos en La tapadera: los detalles no son más que un escudo, una medida preventiva para deleitarse sin permiso en la creación de un lenguaje propio, lúdico a la vez que peligroso, porque atenta contra los niveles básicos de la norma y la representación, la síntesis y el esquema.

No hay estratagemas de impostura en este proceso de producción/reproducción; no hay ficción, ni ambigüedad, aunque lo parezca. No es pasado ni futuro; aquí es oportuno aclarar que lo que vemos es algo presente y sincrónico, y real en lo suyo, no un diseño utópico ni una hipótesis. Planos, esquemas, inmediatos y meditados en transformaciones no aleatorias, ni radicales. Son ideas plasmadas que vienen a convivir con el resto del stock previamente etiquetado en nuestro archivo mental, sorteando la amenaza de la taxonomía y trabajando en sus lindes con un método abierto al juego de idear, de maquinar (en el sentido literal de la palabra) estos aparatos y, por supuesto, nombrarlos.

Un ejercicio gramatical y estético con resultado novedoso a partir de los mecanismos de composición por sinapsis, disyunción, contraposición o yuxtaposición. En la cadena de montaje de Elena Alonso los procedimientos son, ni más ni menos, los que se utilizan para la creación de neologismos, es decir, ideas nuevas, que, en este caso, no pretenden incorporarse al sistema, sino alterarlo.

Las técnicas, ideas e instrumentos experimentan una transformación plástica, contradictoria en cierto modo, en la que a la vez se utiliza el código y hay una subversión contra él: se reconoce la norma y se transgrede, se crean nuevos elementos de acuerdo a unas reglas, pero esa creatividad cambia las propias reglas.

La construcción sináptica es una solución fija, normalmente lexicalizada, es decir, los elementos y su orden quedan consolidados, aunque previsiblemente alterables. Por eso no es raro que los títulos de estas obras sigan punto por punto ese procedimiento sintáctico propio de los lenguajes científicos y técnicos, tan poco frecuente en la lengua usual.

El ejercicio es en su totalidad un reto de superación; potencia y ejercita la gimnasia mental, y agota, hace sudar antes de realizarlo.

El gimnasio catalogado, perfectamente etiquetado, diseccionado y recompuesto artesanalmente. Parece un acto de creación en el que se especula sobre el material, la técnica, su imagen y su representación. También sobre el nombre o la función que le asignamos a cada cosa. Pero, ¿qué más da el nombre que reciba tal o cual objeto, espacio o circunstancia?; siempre será una convención, un signo lingüístico creado con dudosas motivaciones. Y así hasta cansarnos: ¿qué más da cierta reproducción del objeto, un procedimiento tramposo, deudor del sueño de la perfección catalogada? El lápiz de Elena Alonso deja entrever los defectos y vicios en una representación sintética que nunca llegará a serlo, por su intrínseca calidad manual.

Como venimos adivinando, esta obsesión por desengranar nuevos modelos de flexión es profundamente perversa, “corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas”. Definición que puede aplicarse lo mismo a un trabalenguas que a un manual de gramática o a las reglas de un entretenimiento mecanizado. Si de por sí es perverso, ¿qué hacer con este leguaje que no sea obedecerlo? Podemos ir olvidándonos de las apariencias de significado, porque, bajo
La tapadera, ni siquiera los aparatos de sus instalaciones, con su centro de gravedad intacto, pueden dejar de lado la maravillosa intención de componer y recomponer el paradigma, ese lúdico ejercicio.



PLAYFUL GYMNASTIC COMPOSITION MACHINERY. By Roberto Salas.

[Translated by Polisemia]


An explosion, silent and carefully choreographed, scattered its components to mingle with things nearby, foreign elements that floated in space between the margins. And there they remained, just a few centimetres from their starting point, motionless, in an aerostatic formation which from the front looked like an impossible prototype.


The explosion occurs like a game in which the pieces, once set in place, never move away from the eye or deviate from the invisible axis that marks the starting line, at a velocity proportional to their weight and volume, as one might expect. They are left to the mercy of stasis and definition. The operator is incapable of manipulating them; if he tries to view the reverse, he runs into the flat sur face of the wall. It is a lack of depth combined with the power of the force field.

As with linguistic processes, the result is articulated in our minds, not in what we see. Let us imagine a suspiciously beautiful apparatus, a potential intruder, an unsettling subject. A strange feeling comes over us as we contemplate (with penetrating stare and parted lips) the painstaking decoration of these filigrees, observed in an atmosphere of disturbing unease. Little by little we enter La tapadera [The Sham]: the details are nothing but a shield, a preventive measure for taking unauthorised delight in the creation of a unique language which is both playful and dangerous, because it attacks the very foundations of convention and representation, synthesis and scheme.

There are no stratagems of imposture in this production/reproduction process; there is no fiction or ambiguity, despite evidence to the contrary. It is neither past nor future ; here we must clarify that what we are seeing is something present and synchronous, and real in its own way, not a utopian design or a hypothesis. Plans, schemes, immediate and carefully pondered as transformations that are neither random nor radical. They are materialised ideas that intend to coexist with the rest of the stock that we have already labelled in our mental storeroom, bypassing the threat of taxonomy and operating on its fringes as a method open to the game of inventing, contriving, mechanising these apparatuses and, of course, naming them.

This grammatical and aesthetic exercise achieves an innovative result using mechanisms of composition by synapsis, disjunction, contraposition or juxtaposition. On Elena Alonso’s assembly line, the procedures are none other than those used to create neologisms— in other words, new ideas, which in this case do not aspire to become part of the system but to modify it.

Techniques, ideas and instruments undergo a plastic transformation that is contradictory in a way. This transformation uses code, which is faced with an element of subversion: conventions are acknowledged and defied, new elements are created accor ding to certain rules, but that creativity actually changes the rules.

Synaptic construction is a permanent and generally lexicalised solution: in other words, the elements and their order are consolidated, yet potentially alterable. It is therefore not surprising that the titles of these works should follow the syntactic procedure typical of scientific and technical language, so rarely used in everyday speech, to the letter.

The entire exercise is a test of the ability to overcome obstacles, of power, a kind of mental gymnastics that is exhausting, that has us sweating before we even begin.

The gymnasium is inventoried, carefully labelled, dissected and reassembled by hand. It seems like a creative act in which everything is subject to speculation: materials, media, the image and its representation, and even the name or purpose we assign to each thing. But who cares about what name is given to this or that object, space or circumstance? It will always be a convention, a linguistic sign created for questionable reasons. We could go on and on: what does it matter if an object is reproduced in a certain way, using a deceptive procedure spawned by the dream of catalogued perfection? Elena Alonso’s pencil offers a glimpse of the defects and vices in a synthetic representation that will never actually be synthetic due to its inherently manual nature.

By now it has become clear that this obsession with unravelling new models of flexion is profoundly perverse; it “distorts or corrupts the original course, meaning or state” of things. The same definition might apply to a tongue-twister, a grammar guide or the rules of a mechanised form of entertainment. If it is inherently per verse, what else can we do with this language but obey it? We can forget about the appearances of meaning, because beneath “the cover ”, not even
the gadgetry of its installations, with their centre of gravity intact, can conceal the wonderful determination to engage in the playful exercise of composing and recomposing the paradigm.







CATÁLOGO / La Casa Encendida



LA GUERRA DE LOS GIMNASIOS . Por JAVIER MONTES


ABC cultural. N. 1038. 31 de Marzo de 2012





UNA PERFECTA TAPADERA . Por ESTRELLA DE DIEGO


Para la exposición individual La tapadera en Espacio Valverde. Marzo 2012


Sus trabajos poseen una apariencia pulcra, ordenada, sistemática casi, un poco mecánica, con cierto sabor a esos catálogos con las categorías y genealogías de las cosas que, confiesa Elena Alonso, le fascinan, moderna Bouvard y Pecuchet, los dos coleccionistas atrapados en el ars clasificatoria que sirven a Flaubert para ironizar sobre el proyecto ilustrado -¡qué locura querer nombrar el mundo completo!

Por eso, una segunda mirada desvela la apariencia, el juego que la artista propone a los espectadores, pues si es verdad que los objetos dibujados con esmero son bellos, cuidados, no es menos cierto que se trastocan a cada paso, se redoblan y se doblan; se parten, se acumulan, conviven en una curiosa multiplicidad, a veces incluso la de varios planos espaciales que, en el papel, se entrometen unos en otros, sin tregua.

Entonces, al desvelar las apariencias que propone Elena, se rompe la sensación sistemática y aparece súbito cierto movimiento –girar en el espacio- que impregna los dibujos de manera resuelta, natural, cómoda, porque una parte del juego planteado es la sensación de que todo ocurre encima del papel de forma sencilla, juego de los perfeccionistas cuando doblegan la realidad. Entonces, al aparecer el movimiento, lo que estaba impregnado de calma se lanza al espacio: es un trapecio. Los espacios y las cosas cobran una vida distinta de la aparente y se vuelven un poco como la Lola Montez de Max Ophuls, esa mujer cuya fuerza le permite seguir en medio del desfallecimiento, representar la pantomima de su vida pasada, de sus antiguos amores. Y se ve sumergida en una extraordinaria acrobacia que implica las fantasías del espectador. Lola Montez es, en la escena del circo, aquello que los otros quieren que sea o, más bien, representa lo que puede seguir siendo si consigue que la vean como fue. Ver a los objetos como tal vez fueron, historias particulares sueltas y nuestras, las que nos modifican y nos narran también - he aquí la particularidad de la acrobacia que dibuja Elena y que delimita como pocos.

Ahora en Espacio Valverde propone la tapadera perfecta, incluso más perfecta que esos lugares que imagina como tapaderas clásicas -un gimnasio, una fotocopiadora o, pienso de pronto al recordar sus reflexiones, la pequeña tienda de electricidad al lado de mi casa donde se reciclan bombillas. Ya nada volverá a ser como antes: Elena ha sembrado la sospecha sobre el mundo y la imaginación echa a volar. Va a intervenir el espacio, me cuentan. Lo va dibujar trastocado como si fuera otra la que dibujara. Y va a dejar que la imaginación, la nuestra, se mueva libre entre las genealogías de los objetos. Como en un trapecio.






Elena Alonso // La Tapadera
Espacio Valverde
8 de Marzo - 8 de Abril de 2012

Espacio Valverde
Festival Miradas de mujeres



EJERCICIO SALUDABLE . Por GORKA GOENAGA


Revista SHANGAY. Marzo-Abril de 2012





LA MIRADA DE IGNACIO CHÁVARRI SOBRE ELENA ALONSO

Para Efecto Artista / Revista Digital Claves de Arte. 2011





EFECTO ARTISTA: LA MIRADA DE ELENA ALONSO SOBRE JOSÉ DÍAZ

www.revistaclavesdearte.com

www.ichavarri.com




ENTREVISTA A ELENA ALONSO. Por ÓSCAR GARCÍA

Para Plataforma de Arte Contemporáneo. 2011


La joven artista Elena Alonso (Madrid, 1981) representa perfectamente la importancia y posiblilidades del dibujo dentro del arte contemporáneo. Ha sido un placer poder entrevistar a Elena y conocer sus inquietudes, donde el dibujo es mucho más que una herramienta.




PAC- Has estudiado en Madrid y Helsinki. Háblanos de tu formación y de cuándo decides dedicarte al arte.

EA- Empecé mis estudios en la Facultad de Bellas Artes de la UCM en 2000 y la verdad es que fue una decisión un poco inconsciente. Había empezado la carrera de Biología y simplemente sentía que mi lugar estaba en otro lado, por lo que decidí cambiarme. Los dos últimos años de carrera y el siguiente tras licenciarme estuve estudiando en Estocolmo, Pontevedra y Helsinki y en 2008 volví a la Facultad de Madrid para hacer el Máster en Arte, Creación e Investigación. Todo este tiempo de aprendizaje, las cosas que he ido encontrando y las personas que he conocido, me han dado una perspectiva del terreno en el que muevo que en un principio no tenía, así que diría que en ningún momento decidí dedicarme al arte, sino que fui involucrándome poco a poco.

PAC- ¿Cómo definirías tu trabajo artístico?

EA- Como una labor.

PAC- ¿Qué referencias te inspiran a la hora de concebir una obra?

EA- Encuentro referencias tanto en el campo de las artes visuales como en otras disciplinas como el diseño o la arquitectura, aunque principalmente creo que me influyen más las cosas de mi entorno más inmediato, como artista y como persona. Considero algo fundamental, por ejemplo, compartir inquietudes con los artistas que me rodean, conversar con ellos, ir a sus estudios y debatir sobre nuestro trabajo “aquí” y “ahora”.

PAC- El dibujo tiene un papel central en tu obra ¿Qué supone esta herramienta y práctica en tu trabajo?

EA- Pues por ejemplo, y siguiendo con lo de la inspiración a la hora de concebir una obra, para mi esto ocurre fundamentalmente dibujando. Es mi medio para pensar y conjugar los distintos aspectos que manejo a la hora de realizar una obra y, por el tipo de factura e imágenes que trabajo, en muchos casos es el resultado final que considero más apropiado.

PAC- Tu obra está ligado a la elaboración manual y artesanal, ¿utilizar otras disciplinas además del dibujo?

EA- Sí. Hablando de una manera más general, me gusta pensar y singularizar lugares, configurar espacios y tratar las relaciones entre las cosas y las personas, por lo que en algunos casos he llegado a resultados que se describen mejor en relación a la escultura, la instalación o la acción. De todos modos, la elaboración manual y lo artesanal siempre forma parte de mi “espíritu” de trabajo, en el sentido de que me gusta dedicarme a una tarea en la que exista una implicación y una relación directa y cercana con los materiales y las herramientas que manejo.

PAC- Tus dibujos generan espacios indeterminados que son reflejo de un mundo real alterado. ¿De dónde surgen y por qué?

EA- De muchos años pensando acerca de la construcción del espacio y del conflicto entre lo propio y lo ajeno. Aunque en mi trabajo han ido produciéndose cambios importantes, siempre ha existido este hilo conductor, que ahora quizá se centra más en la idea de apropiación y transformación, en el acto de reinventar las reglas del juego.

PAC- En estas representaciones la arquitectura es un punto fundamental

EA- Sí. Además de pensar acerca de los modos de construir un espacio, estos últimos años he adoptado ciertas formas de representación que se utilizan en arquitectura. Me resulta muy interesante mezclar esa parte analítica o descriptiva del dibujo con otras formas más abstractas o plásticas, dejando un espacio de indeterminación. Finalmente, veo mis dibujos no como la representación de un paisaje o una escena, sino como esquemas de una actitud.

PAC- ¿Qué relación guarda tu obra con lo lúdico?

EA- Ahora mismo es algo fundamental como contexto para la reinvención de otros mundos y “revolver” las normas y la estandarización de la vida corriente. Además de manejar lo lúdico como concepto, se incorpora en muchos de mis trabajos tanto en el plano formal como en los procesos de realización.

PAC -Háblanos de tus Proyectos Mundo Intruso y Comiendo Terreno

EA- Son dos proyectos que empecé de manera casi simultánea, a finales de 2009, y en los que continúo trabajando. Aunque tienen diferencias sustanciales, se han ido alimentando mutuamente.
El primero es un proyecto individual, visual y concebido para un espacio expositivo, que se desarrolla alrededor de la figura imaginaria del “intruso”, tratando esta actitud de vivir dentro de un sistema pero no dejarse pertenecer por sus reglas. En las obras que hasta ahora forman parte de este proyecto se pueden identificar distintos mecanismos, estructuras o estrategias “intrusas”, siempre tratadas a través de un trabajo plástico y como representaciones esquemáticas de una actitud.
El segundo está planteado como colectivo y podría definirse como una “intrusión” en el espacio público, una acción que trata de revitalizar y problematizar acerca de la planificación del espacio urbano como herramienta de control. Consiste en reunir a un grupo de gente e instalarse en la calle, reapropiándose del lugar, para comer, jugar o, en definitiva, tener un momento de esparcimiento y diversión. Es un proyecto abierto, que se gestiona a través de internet y que ya cuenta con cierta infraestructura portátil para generar estos dispositivos. En www.comiendoterreno.blogspot.com se puede encontrar toda la información.


PAC- Después de tu magnífica exposición en la Sala de Arte Joven de Madrid, ¿te veremos pronto en otra muestra?

EA- Ahora estoy preparando la presentación del proyecto Mundo Intruso para Intransit 2011, que tendrá lugar del 9 al 13 de Mayo en el c arte c de Madrid y próximamente expondré junto con Jose Díaz en la galería Artesonado de Segovia.

PAC- ¿Qué significa el arte para ti?

EA- Nada estable.

Mil gracias Elena por tus palabras. Desde PAC te deseamos lo mejor.




9. UN PROYECTO SOBRE DIBUJO CONTEMPORÁNEO / ELENA ALONSO. Por ROBERTO VIDAL Y ELENA ALONSO

Para la exposición individual en la Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid. 2011




Elena Alonso es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Su trabajo oscila entre el dibujo y la instalación rudimentaria. Precisamente esto último, lo rudimentario, podría ser el principal punto de partida de su obra.

El dibujo desempeña un papel fundamental en su trabajo, como herramienta de pensamiento y como práctica artesanal. Una técnica que manifiesta su gusto por la elaboración manual y que suaviza y acerca su particular universo de interacción de formas esquemáticas e indefinidas, de reglas e imprecisiones.

Elena genera espacios de indeterminación como alteradores de la estandarización del deseo y la homogeneización de los modos de vida. Trata de buscar y propiciar formas propias de interiorización y transformación de lo que nos es dado construyendo espacios poblados de estructuras arquitectónicas y soluciones singulares que resultan cercanas y familiares. Una suerte de reinterpretación de nuestro entorno que crea nuevos espacios y que reapropiándose de los ya conocidos, generan otros más ligados a la creatividad. Un cambio en la percepción de la realidad que invita a disfrutar de aquella deseada y que gracias al trabajo de Elena ya no resulta inalcanzable.

Las piezas que Elena presenta en "Proyecto 9" pertenecen al proyecto "Mundo Intruso" caracterizado por una determinada actitud hacia el entorno. Obras con referentes a otras disciplinas como el diseño o la arquitectura que nos trasladan a nuevas realidades mediante esquemas de apropiación –y manipulación- de las impuestas. La artista presenta bajo el concepto de "Mundo Intruso" un mundo creado por la figura imaginaria del intruso, que retrata a alguien que consciente del condicionamiento a la generalización del deseo y los modos de vida, busca sus propias estrategias para crear nuevos entornos. Hacerse intruso respondería a la actitud de no dejarse pertenecer por el sistema sin dejar de vivir en él. Bajo esta condición, las actividades lúdicas son un referente fundamental como situaciones que posibilitan el salirse de la vida corriente, utilizando el juego como un instrumento de evasión.


Roberto Vidal

www.proyecto9.es



ELENA ALONSO. CONDICIONES Y EFECTOS PERSONALES. Por BERNARDO SOPELANA

Para la exposición individual Condiciones y efectos personales en A. C. Medidía Chica. 2010




En las obras que se muestran en Condiciones y efectos personales, una exposición de Elena Alonso (Madrid, 1981), es posible identificar claramente formas que son familiares y cotidianas, pero que se presentan con nuevas configuraciones en su forma y contenido. Es así como esta exposición sugiere un especial interés en la actitud con que se afrontan las formas determinadas que nos vienen dadas y en la importancia que tiene la percepción de los objetos con los que nos relacionamos día a día.

Hay una profunda observación del comportamiento del ser humano en la producción de Elena Alonso con la que indaga en las relaciones que éste tiene con su entorno. Relaciones de adaptación o de construcción; en palabras de la artista: de la construcción del espacio como condicionante del comportamiento humano. En una época marcada por la crisis del sistema establecido, se puede tener la sensación de escepticismo ante las cosas y sentirse atrapado. Mediante actividades lúdicas, la obra se libera de toda atadura e incita a la imaginación con sistemas de conexión, objetos y estructuras. Y ya que es sólo con la interacción del espectador cuando la obra obtiene un sentido que la completa, el comportamiento de éste es fundamental para situar la obra en un contexto. Existe una especie de sensación nostálgica. El hecho de que el tiempo en esta exposición resulte abstracto estimula a establecer los términos de relación entre espectador y espacio, pues solo ellos imponen a través de la memoria un tiempo y espacio definido.

Elena Alonso utiliza el dibujo como forma de pensamiento, estudio e investigación; el eje central de esta exposición que se complementa con escultura, encuadernación e instalación que acoge el espacio de la Asociación Cultural Mediodía Chica del 3 al 19 de Diciembre de 2010.


Bernardo Sopelana

A. C. Mediodía Chica